jueves, 31 de mayo de 2012

LOMO SAPIENS


LOMO SAPIENS
(para 2 personas humanas)

INGREDIENTES:

- 6 Medallones de Cinta de Lomo
- 6 Lonchas de Mozarella
- 6 Tortillas de Maíz
- 3 Huevos
- 1 Berenjena
-  Orégano
- Harina
- Semillas de Sésamo
- Salsa Brava (opcional)

Hoy le toca el turno a un plato de mi propia cosecha, de esos que tanto me gusta hacer basándome en "capas" o "estratos"como el O.N.I. o los Huevos Acorralados.

Fue precisamente en la investigación de esos estratos y durante el desenterramiento de fósiles (incluida la dentadura postiza de la duquesa de Alba, queascoporfavooor...), cuando tuvimos conocimiento de que los homínidos de la tierra primigénia ya dominaban el poder del fuego y no te quiero contar el de la cocina.

 Dicen que el fuego lo descubrió el homo erectus, pero no......
El homo erectus, lo que descubrió fué la viagra (de ahí su apelativo) y por ende, también se le atribuyó la invención de la cinta de lomo. 
Ya sabéis..... la inevitable comparación con el concepto físico de lo que la mayoría entendemos por este producto: algo cilíndrico, rosado, carnoso, contundente y de gran tamaño. 
Luego sobrevino la confusión por causa del calentón y la fogosidad permanente que sufrían estos bichos, pero claro..... eso es algo muy diferente al fuego propiamente dicho.
 
 Lo que muy pocos saben es que el auténtico descubridor del fuego fue su ancestro el homo sapiens, que como todos los primates, incluidos nosotros los humanos, gustan de darle mucho a la manivela (imaginaos cuál) y pasó lo que tenía que pasar:  frotamiento extremo, chispa que salta y hoguera que te crió.

Desde entonces, paleontólogos y filósofos andan a la greña por este asunto, así que lo mejor es intentar reconciliarlos y tratar de aunar posturas (incluida la del misionero) a través de esta receta.


ASÍN SE HACE:


Lo mejor de este plato es que da lo mismo por donde empecemos, aunque si os parece, comenzaremos por lo más engorroso que es rebozar y freir las berenjenas.
Para ello, cortamos las berenjenas en rodajas de un diámetro lo más aproximado a las lonchas de cinta de lomo, y las pasamos por harina y huevo, friéndolas hasta que se doren ligeramente.

Seguidamente vamos a hacer los huevos a la plancha. Como sabéis, los huevos constan de dos partes principales: la clara y la heidi.
Para la ocasión, vamos a utilizar solo la clara con el objeto de que al morder nuestra inusual "hamburguesa" no se desparrame todo y acabemos con los mofletes pringosos como si hubiéramos salido de un capítulo de The Walking Dead.


Es el turno de los filetes de cinta de lomo, que por supuesto, también haremos a la plancha.


Lo más difícil ya lo tenemos, pero..... ¿qué sería de una hamburguesa sin el pan?... ¿dónde se ha visto eso?.... Aquí na más, está claro.
Pero cuidadín.....eso no es del todo correcto, ya que a modo de pan, nos vamos a servir de las famosas tortillas mexicanas de maíz que se emplean para hacer los burritos.
No van a ir ubicadas en el lugar donde todos esperan, pero es precisamente lo que mola.

Solo hay que recortarlas con unas tijeras o si tenéis, con un molde circular. Lo importante es que todos los ingredientes tengan más o menos el mismo tamaño.


Y ahora, a montar se ha dicho. Capa sobre capa.
Ésto lo podéis hacer a vuestro antojo, aunque yo recomiendo que coronéis la torre con la mozarella y el orégano porque nuestro artilugio va a ir directito al horno.


No hace falta que el horno esté demasiado caliente (para eso ya está el homo erectus), porque lo interesante es que se haga lento. Lento, lento, leeeeeeento. Como el teletexto de Antena 3.
Una vez que el queso se haya fundido, ya lo podemos servir, rematando la faena con una llovizna de semillas de sésamo por encima, y si queréis, la salsa brava.


Lo de la salsa brava lo he puesto como ingrediente opcional, ya que existe la posiblidad de que algunos de mis lectores sufran en silencio lo que todos sabemos y tampoco es plan de que les ponga el culete como el de un mandril. Estaríamos echando por tierra millones de años de evolución.


Cocinero en pruebas para esta receta:  JAIME DAYONES

miércoles, 2 de mayo de 2012

GAMBONES AL WHISKY


GAMBONES AL WHISKY
(para 2 personas humanas)

INGREDIENTES:

- 16 Gambones hermosos y bien criados
- 2 Chalotas
- 1 Culín de Whisky
- 2 Cucharadas de Tomate Triturado
- 5 Cucharadas de Nata Líquida
- Mantequilla
- Perejil
- Sal y Pimienta

En primer lugar, hola de nuevo a todos y bienvenidos a la segunda temporada de 
PAN PA HOY...Y HAMBRE PA MAÑANA.
Si las cuentas no me fallan, se cumplen 1825 días desde que este blog echó a andar, y sin embargo, da la sensación de solo ocurriera hace 5 años. 
Como véis, soy un hacha con las matemáticas.

Esta aventura comenzó sin muchas expectativas, con el ánimo de entretener y soltar paridas con la gastronomía como excusa, pero poco a poco, el retoño fué creciendo, echó a andar, le fué saliendo barba, se graduó con buenas notas, y yo creo que hizo hasta la mili.

Era de rigor dar el pistoletazo de salida a esta nueva etapa de la misma manera que empezó: con una de crustáceos como protagonistas. La típica receta de las de chuparse los dedos en el sentido más literal de la palabra. 


ASÍN SE HACE:


Este plato comienza con una especie de sesión de logoterapia en la que hay que intentar que los gambones liberen estres y se desprendan de la coraza, pero como son duros de "pelar", eso no va a ocurrir y no nos quedará otra que hacerlo a mano. 
Dicho de otra manera y sin subterfugios:  hay que pelar los gambones.

Eso sí....la cabeza hay que intentar dejarla intacta. Yo sé que es complicado despelotarse sin perder la cabeza, pero hay que intentarlo.

A continuación, buscamos un bol pequeño y mezclamos la nata líquida con el tomate triturado con el fin de obtener un fino puré anaranjado. Lo reservamos.

El siguiente paso será picar finamente las chalotas y ponerlas a pochar en mantequilla derretida, junto a un poco de perejil picado.
Un breve calentón, y cuando se empiece a poner transparente añadimos los gambones procurando que las cabezas apunten hacia el mismo sitio. No hace falta que miren al Norte ni tontunas de esas tipo Feng-Shui.
Solo es para evitar que nos hagamos la picha un lío cuando queramos darles la vuelta, y asegurarnos de que se hagan por ambos lados.


Salpimentamos, y antes de que pase un minuto, les damos la vuelta y volvemos a salpimentar. 

Ahora llega el momento crítico de la receta que es añadir el whisky. Digo lo de crítico porque en la lista de ingredientes he utilizado la medida oficial, aunque no homolagada del "culín".
Esto es algo muy subjetivo, ya que para algunos, un culín puede ser el trasero de María León (por poner un ejemplo), y sin embargo para otros puede ser el de Falete. Ahí ya va en gustos.
Hombre....hay algo que es claramente notorio y que los diferencia: una es un bombón, y el otro una bombona. Que nadie se ofenda, pero es verdad.

Como os decía, un culín en términos gastronómicos viene a ser la cuarta parte de un vaso (más o menos), y es esa la cantidad de whisky que vamos a añadir. En cuanto a la calidad del whisky, tampoco hace falta que sea escocés de las Highlands, y menos al precio que está.

Yo antes, me daba de vez en cuando el capricho te tomarme un buen whiskito de malta de 12 años, pero con la jodía crisis, lo que hago ahora es tomarme cuatro de 3, que si lo sumas viene a ser lo mismo (¿véis como soy una eminencia en matemáticas?) Sale más barato y encima te pones mucho más contento.

Dicho ésto, regamos los gambones con el whisky y si vemos que se animan y se ponen a cantar por seguiriyas por los efectos del alcohol, pues oye.... los acompañamos con unas palmas y unos taconeos; que por lo menos tengan una muerte feliz.

Si alguna vez me capturara una tribu de caníbales, a mi también me molaría que me cocinaran al whisky.

Subimos el fuego un poco y quietos los del mechero, que os veo venir...¡¡ No hace falta flambear !! 

Solo hay que dejar que pase otro medio minuto para que se evapore el alcohol, y posteriormente añadir la mezcla de nata y tomate que habíamos preparado previamente.

Dejamos que se mezcle todo y ya lo podemos servir, calentito y humeante....


Cocinero en pruebas para esta receta:  ALEJO TABÉ