martes, 14 de enero de 2014

CALDERETA EXTREMEÑA


CALDERETA EXTREMEÑA
(para 8 personas humanas y un vecino que se arrimó al olorcillo de la chasca)

INGREDIENTES:
- 1 Cabrito Lechal
- 1 Hígado de Cabrito
- 1 Cebolla Grande
- 1 Cabeza de Ajos
- 3 Pimientos del Piquito
- 1 Litro de Agua
- 1 Vaso de Vino Tinto
- Pan
- Tomillo
- Aceite de Oliva
- Leña de Encina (no se come, pero es necesaria)


Ya tenemos la excusa perfecta para telefonear a los colegas y planear un día de campo, donde el protagonista indiscutible será este típico guiso extremeño, que para que sea auténtico, ha de hecerse al aire libre, en olla de barro y con leña de encina.

Es de suponer que ya tenemos el fuego en marcha, encargado el cabrito y que el carnicero no habrá hecho honor al nombre del bicho (pero con más años) y se habrá tirado el rollo, troceándolo bien.
Si es así, ya podemos empezar.

ASÍN SE HACE:

Poco antes de que el fuego está a punto, untamos bien el cabrito con sal, pimienta, aceite de oliva y unas hojas de tomillo intentando que quede bien impregnado. Una vez que las llamas se hayan extinguido (en Perú creo que todavía quedan algunas), ponemos la olla encima y la rodeamos con las brasas.

Para esto existe otra técnica que es poner junto a la olla un radiocassette en el que suene un CD de King Africa. No es para que amenice la velada. Es sobre todo por la brasa que da, aunque cuidaoooo.
Quizá sea demasiado tostón, y corremos el riesgo de que el guiso se queme y a nosotros se nos caiga una oreja a la hoguera. Menos arriesgada la primera técnica no?

Cuando la olla esté bien caliente, añadimos la cebolla cortada en juliana y los trozos de cabrito, que si puede ser extremeño, mejor (click aquí para ver los alimentos de Extremadura).
Notaréis que suena: "chssssssssssssssssssss". Eso es buena señal, aunque hay que darle algunas vueltas para que no se agarre y con cuidado de no quemarnos el brazo; que eso coge más calorías que la manta eléctrica de Lucifer.

Cuando veamos que empieza a dorarse (el cabrito,....no el brazo), lo cubrimos con el agua y un vaso de vino tinto. Tapamos la olla, nos despreocupamos por un rato y aprovechando que estamos de campo nos tomamos una cervecita acompañada de unos buenos ibéricos extremeños y nos hacemos una torcedura al intentar emular a Ronaldihno con la pelota de Nivea. Ya estamos en edad de ser unos buenos domingueros, que no se diga.

Pasados 30 minutos aprox. ponemos una cabeza de ajos y unas cuantas rebanadas de pan sobre las brasas. Dejamos que se tuesten ligeramente y retiramos. Seguidamente ponemos en un mortero: un hígado del cabrito (el derecho o el izquiero, eso da igual), 3 dientes de ajo tostados, 2 rebanadas de pan tostado y 3 pimientos del piquito.
Machacamos bien hasta obtener un majado de color muy similar al del cebo que se usa para capturar tiburones (si nunca habies ido a cazar tiburones, digo yo que lo habreis visto en algun documental), y añadimos la mezcla a la olla, dejándola en el fuego durante 15 minutos más hasta que espese bien la salsa.

Esto ya está finiquitado amigos. Ya solo queda buscar un valiente con la suficiente testiculina que saque la perola de la chasca para que todos puedan disfrutar en plena naturaleza de este manjar.












 
NOTA: Me gustaría dar las gracias a mis amigos de Badajoz, Macarmen y Tejota, verdaderos instigadores de que decidiera llevar a cabo esta receta, ya que siempre me ponían los dientes largos (mas aún, si) cada vez que me contaban que habían estado de campo.
Gracias también a mi compadre Julio y a mi cuñado Javi por estar al quite con la olla.



Cocinera en pruebas para esta receta: JUNCAL DERETA

martes, 18 de diciembre de 2012

GRAN PUCHERO DEL APOCALIPSIS


GRAN PUCHERO DEL APOCALIPSIS
(para 4 personas humanas)

INGREDIENTES:

- 1/2 Kg. de Alubias Negras o Frijoles
- 1/2 Careta de Cerdo
- 1 Chorizo Asturiano
- 1 Morcilla Asturiana
- 1 Punta de Jamón
- 1 Cebolla
- Pimiento Rojo
- 1/2 Vaso de Vino Blanco
- Cebollino

No se habla de otra cosa en estos días: el fin se acerca, amigos. Es ya inminente.
Según las profecías mayas, nos quedan menos días en la tierra que al barco de Chanquete en el último episodio de Verano Azul. 
Han vaticinado la fecha, pero no cómo va a suceder. No sabemos si el apocalipsis va a producirse por un desastre natural, por un meteorito, por una erupción solar, por un ataque extraterrestre o lo que sería peor.... por un nuevo disco de King África o Enrique Iglesias, algo en lo que realmente acojona pensar, y que en este último caso sería devastador para la raza humana.

Tampoco han dicho si va a ser por la mañana o por la tarde. En cualquier caso, y sea como tenga que ser, no nos podemos permitir el lujo de que el fin del mundo nos pille con el estómago vacío porque nadie sabe lo que hay en la otra vida.
Tal vez solo haya colifror y raíces para alimentarse. así que nada mejor que esperar el cataclismo con el cuerpo bien servido.

Y qué mejor que un buen guisote colmado de calorías para hacer frente a esta presunta hecatombe, más aún cuando uno de los ingredientes principales es precisamente de origen maya. Las alubias negras o frijoles es el mejor legado que nos dejó esta civilización sin ningún genero de dudas.

Hay quien dice que fué su calendario, pero no puedo estar de acuerdo por dos motivos principales: primero, porque por culpa de este invento han conseguido ponernos los huevos de corbata a todos; y segundo, porque nuestros calendarios molan mil veces más. No me vayas tú a comparar un círculo de piedra gastada y llena de moho con un almanaque de los Talleres González, con esa pedazo de gachí enseñando las brevas.
No hay color, hombre. No hay color.

ASÍN SE HACE:

Como todo guiso de alubias que se precie, el primer paso consiste en dejar las legumbres sumergidas en agua la noche anterior. 


Un truco muy recomendable para que no se nos olvide: 
En el mismo momento de decidir llevar a cabo la receta, hay que poner 20 o 30 alubias sobre la almohada para que al acostarnos nos acordemos.


No es infalible, ya que no siempre vamos al catre para encontrarnos con Morfeo. Y menos en mi caso, que soy de los que fingen en la cama....Ya me entedéis.......hago que duermo. 
Al final es otra cosa lo que pongo en remojo, y en consecuencia las alubias acaban apareciendo en los lugares más insospechados.

Al día siguiente, y si nos quedan fuerzas, ponemos un chorrito de aceite de oliva en una olla, donde saltearemos brevemente las judías una vez escurridas y aclaradas.
Las cubrimos de agua fría, y añadimos un poco de sal.

Dejamos que hierva unos 20 minutos, y seguidamente añadimos al puchero el kit asturiano consistente en chorizo, morcilla, tocineta ahumada y punta de jamón.

Si los mayas hubieran conocido ésto, estoy seguro de que jamás se hubieran extinguido

Durante el proceso de cocción, nos cuidaremos de desespumar regularmente el guiso para retirar las impurezas y el exceso de grasa.
Y mientras la olla hace el conveniente chup chup, vamos a realizar el sofrito con la cebolla y el pimiento rojo cortados en cuadraditos, más la careta de cerdo troceada.




Primero pensé en hacer el puchero con oreja, pero tuve la mala fortuna de llegar tarde a la carnicería y solo les quedaba una. No me la quise llevar porque observé que en el interior había un Whisper XL de esos, lo cual indicaba que el cerdo portador debía de ser sordo y me dió mucha pena.
El carnicero insistió en que era la chapa de identificación, pero la decisión de cambiar la oreja por careta ya estaba tomada.


Debo admitir que lo de la careta es un poco gore, muy de peli de terror. Ves ahí el hociquillo del cochinito y te da un poquito de espanto, pero el sabor que se recibe luego a cambio es espectacular. Además, qué leches!!!....da más yu-yu una careta de la Cospedal o de Bush, qué queréis que os diga.
Por otro lado, la singularidad temática de la receta casi lo estaba exigiendo. 

Bien...pues una vez que el sofrito comience a tomar color, añadimos medio vaso de vino blanco, damos un buen calentón para que evapore y lo agregamos a la olla.

Comprobamos el punto de sal y añadimos más agua si fuera necesario para romper la cocción. Siempre fría !!!!
Es lo que en términos de cocina se conoce como "asustar". ¿No nos asustan los mayas con sus profecías? Pues nosotros asustamos a sus frijoles.

Fuego lento durante un par de horas , y ya tendremos a punto nuestro puchero apocalíptico.
Espolvoreamos con cebollino picado para decorar, y a zampar.
¿Que al final no pasa nada y no se acaba el mundo? Pues eso que os habréis metido pa el cuerpo.


Cocinero en pruebas para esta receta (quién sabe si el último):  FRANCISCO CHINILLO


domingo, 2 de diciembre de 2012

POLLO EN Mª JOSETORIA


POLLO EN Mª JOSETORIA
(para 4 personas humanas)

INGREDIENTES:

- 2 Cuartos Traseros de Pollo de Corral
- 75 grs. de Almendras
- 2 Huevos
- 2 Dientes de Ajo
- 1 Cebolla
- Pan
- 6 Hebras de Azafrán
- Nuez Moscada
- 1/2 Vaso de Brandy
- 1 Cucharada de Harina
- Perejil

 No sé si alguna vez os he hablado de mi amiga Pilar de "a la luna se le ve el ombligo". Creo recordar que sí, pero por si por un casual no lo hubiera hecho, debo deciros que ella es mi amiga cibernética más antigua; casi desde que los del Pentágono inventaron Internet. Y no exagero. 
Pilar y yo nos conocimos cuando había que entrar a la red con un módem al que solo le faltaba ser de madera. Era cuando había que girar una manivela y tras una serie de horribles pitidos,  una operadora te daba paso. Yo preguntaba algo, y a los 15 o 20 minutos, Pilar me respondía.
Eran otros tiempos: caducos y desfasados, pero a la vez muy entrañables.

 Han pasado ya muchas lunas desde entonces (con ombligo y sin él), y a pesar de ello hemos seguido manteniendo el contacto y nunca hemos terminado de perdernos la pista.  Fruto de esa relación siempre complaciente (amén de nuestra pasión por la cocina), es esta nueva aventura gastronómica.

Pilar colabora con un distinguido grupo de bloggers que se hacen llamar "Recetario Mañoso" y cada mes le dan protagonismo a un ingrediente en torno al cual, cada uno se curra una receta. En esta ocasión era el turno de las almendras, y casi dándome un tirón de orejas por mi holgazanería, Pilar me pidió que les hiciera un plato, pero no tuve más remedio que decirle: "mejor hago una receta, que la alfarería no se me da bien".

Y como tampoco me gusta mucho el dulce, la mejor receta que se me ocurrió basada en las almendras fué un clásico entre clásicos: el pollo en pepitoria.
Fué mi madre, mi querida madre, la mejor de las cocineras (junto a mi padre, por supuesto), quien me enseñó a hacerlo y me pareció siempre tan sublime que pensé que utilizar el diminutivo "Pepi" era poco menos que un sacrilegio.

Esta es una receta con mayúsculas, con nombre propio, la mejor forma que existe de comer pollo sin duda ninguna, así que de Pepi nada. 
Mª José, señores......Mª José.

ASÍN SE HACE:

Antes de nada, deciros que antiguamente nuestras abuelas hacían esta receta con gallina en lugar de pollo, pero la gallina tiene la carne más dura y correosa, aparte de la mala fama que acarrea por su promiscuidad, algo que nunca he llegado a entender del todo, porque ya me diréis el atractivo que puede tener una gallina. No es precisamente un ejemplo de evolución.
La madre naturaleza es sabia. Nunca se equivoca. ¿Sabéis por qué los gallos no tienen manos? Pues porque las gallinas no tienen tetas. Así de simple.

Por eso vamos a utilizar pollo de corral, mucho más sabroso y tierno. Lo vamos a salpimentar, lo vamos a pasar por harina y lo vamos a sofreir hasta que se dore un poco.



A continuación ponemos un chorrito de aceite de oliva en una olla, añadimos la cebolla cortada en juliana y antes de que se tueste, agregamos los trozos de pollo y mezclamos bien.



Espolvoreamos media cucharada de nuez moscada sobre el conjunto, damos unas cuantas vueltas (al guiso, no a la olla) y añadimos el brandy.


Esperamos un minutillo a que se evapore el alcohol y seguidamente lo cubrimos de agua. Tapamos y dejamos cocer a fuego medio.
Mientras tanto, cortamos unas rebanadas de pan en cuadraditos y lo sofreímos junto a las almendras y el ajo bien picado.

Si sobran almendras, las guardamos para dárselas a las gallinas, ya que según la leyenda urbana, comer almendras hace que crezcan mucho las tetas. Y con la miga de pan, lo mismo y por el mismo motivo. A ver si así....
Aunque insisto: es una leyenda urbana. Que ya os conozco a algunos y sois capaces de prescindir del pan y las almendras para sustituirlos por silicona. Ni se os ocurra !!!!


Cuando el pan con las almendras empiece a dorarse, lo retiramos del fuego y lo machacamos en el mortero junto a unas hebras de azafrán. Y cuando digo azafrán me refiero a azafrán de verdad. Nada de colorante, o nuestro esfuerzo no habrá servido de nada. No tenéis más que ver como acabó el Maikel Jackson por abusar del colorante.

Este majado lo incorporamos al guiso y bajamos el fuego para que se vaya haciendo a fuego lento, durante una media hora aproximadamente.

Durante ese tiempo nos habrá dado de tiempo de sobra a cocer dos huevos, y esta vez sí: de gallina  (mira que tener huevos en vez de tetas....)
Es practicamente el último paso, ya lo único que nos falta por hacer es trocear la clara y añadirla a la olla. La yema es mejor estrujarla para que dé algo de densidad a la salsa. Tal vez con una sola sea suficiente. Con la otra ya sabéis: se deja secar y bola gratis para el próximo partido de futbolín.

Rectificamos de sal si fuera necesario...... y plato terminado, amigos.


Espero que os guste tanto como a mi y que mi aportación al Recetario Mañoso haya servido para algo.

Un beso muy especial para Pilar. Gracias por todo amiga. 


Cocinero en pruebas para esta  receta: MARCIAL MENDRAS

viernes, 19 de octubre de 2012

BREVAHEART


BREVAHEART
(para 4 personas humanas)

INGREDIENTES:

- 1 Docena de Higos o Brevas
- 100 g. de Chocolate Negro para Fundir
- Leche Condensada
- Miel
- Hierbabuena
- 1 Frigorífico en buen estado


A pesar de mi amor por Escocia y de las aventuras que hace algunos años me corrí por allí, aclarar que esta receta no es escocesa, ni tiene nada que ver con William Wallace y mucho menos con Mel Gibson, algo que seguramente provocaría el delirio de muchas de mis lectoras.
Lo siento si el nombre del plato os ha causado confusión, pero para esta ocasión os váis a tener que contentar con una foto mía haciendo un poco el payaso...

Mel Gibson ya salió en la receta anterior y además no es Brave, sino BREVA.

Ya sabéis que no soy mucho de postres, pero joer...ya tocaba alguna. 
Al final fué mi compadre y tocayo Julio quién terminó de transmitirme la inspiración y provocar que me lanzara a llevar a cabo esta locura de postre que pergeñamos entre los dos.
Todos los años a finales de verano, mi colega me trae siempre unos higos de su finca de Toledo y por lo general, no queda ni uno vivo. 
Ya sé que puede sonar obsceno, pero soy un devorador de higos. 
Me encanta comer esos higos de las damas.........o cuello de dama, o como se llamen los de esa especie.
El caso es que me los como, pero muy pocas veces les saco provecho. 
Muy pocas...... pero eso se terminó


ASÍN SE HACE:

Comenzamos dándole un lavadito a los higos de la manera tradicional, es decir: en el bidé y con agua templadita para que no se se escalden.
Ni que decir tiene que solo seleccionaremos los que se nos antojen más sabrosones y repeinados. Obviamente no nos interesan ni muy jóvenes, ni muy maduros.


Ahora, vamos a realizar un proceso al que podríamos denominar "de inseminación", una paranoia
que también fué ocurrencia de Julio, me imagino que subyugado por las connotaciones sexuales de dicho fruto, y no solo por el cachondeito que conlleva su nombre, sino porque al abrirlo nos recuerda a......... estoooo......bueno....... ya sabéis.....
Para ellos, vamos a utilizar una jeringa de las de cocina en la introduciremos un par de cucharadas de leche condensada, que es lo más parecido que podemos encontrar a......bueno.......ehhhhh.......ya sabéis..........


Se enchufa por el orificio donde supuestamente estaba el rabito (joeeeeeeer), y en este paso hay que llevar suma precaución, ya que si la eyaculación es muy abundante se nos puede desbordar el asunto.
En fin.........cómo lo diría........ya sabéis.......
Lo suyo es que queden más o menos asín:


Si me paso de explícito me lo decís, aunque no creo que os escandalice mucho teniendo en cuenta el libro de moda que están leyendo ahora casi todas las chicas. 50 Sombras de Grey, creo que se llama.

Yo no lo he leído, pero según lo que cuentan mis amigas (algunas aseguran que acabaron con las bragas tan húmedas que podría plantarse arroz), es bastante heavy sexualmente hablando, así que esta chorrada que os estoy relatando, será para ellas (y por ende, para vosotras) más tierno y mullido que un pedo de Winnie de Poo.

Lo siguiente que haremos, será coger un palillo largo de esos que venden en los chinos y ensartar los higos uno por uno para después cubrirlos de miel. No Miel Gibson, sino miel, miel. A lo Nueve Semanas y Media. 


Como veis, el erotismo que desprende esta receta no tiene parangón.

Para que después agarre bien el chocolate, conviene enfriar primero los higos cubiertos de miel. Lo digo porque a mí me costó trabajo hasta que me dí cuenta de que la solución era meterlos un rato al frigo.




El siguiente paso es fundir el chocolate. Algo bien sencillo: solo hay que trocearlo y calentarlo al baño maría (que no es lo mismo que irse con María al baño para calentarla) hasta que se derrita.


 

Y ahora sí. Es el mágico momento en que sumergiremos los higos en el chocolate caliente hasta que queden bien cubiertos sin que quede rastro del color verde de fondo. 
Conviene decir que el chocolate debe ser lo más puro posible para contrarrestar con su amargor el excesivo toque dulce que llevan el resto de ingredientes.

Solo de esta forma encontraremos un equilibrio prefecto.


Para terminar, solo hay que disponer los higos en una bandejita y meterlos a enfriar a la nevera hasta que el chocolate se solidifique y quede crujiente.
La idea es que al hincarle el diente, nos deleitemos con todo el esplendor que nos brinda su corazón de breva. El Brevaheart.


NOTA: Los que quieran saber la diferencia entre higos y brevas, que miren en la Wikipedia, que viene!!!!!! 
Yo flipo.

Cocinero en pruebas para esta receta:    RODRIGO CHUMBO

DEDICADA A MI AMIGO Y PRÁCTICAMENTE HERMANO,  JULIO LÓPEZ.


viernes, 24 de agosto de 2012

CROQUETAS DE FABADA


CROQUETAS DE FABADA
(para varias personas humanas)

INGREDIENTES:

- 1 Lata Grande de Fabada Litoral
- 2 Cucharadas Soperas de Mantequilla
- Harina
- Leche 
- Sal
- Huevo
- Pan Rallado
- Aceite de Oliva 
- Una Batidora

Tenía pensado publicar esta receta tres semanas atrás, pero consideré que no era lo correcto puesto que estábamos en plenos Juegos Olímpicos y un plato tan calórico como éste no habría dado ejemplo a nuestros atletas, aunque ahora que lo pienso tal vez habría servido de ayuda, sobre todo a nuestros velocistas. Lo digo por los efectos propulsores inherentes a dicho producto. Y sin dar positivo en el control anti-dopping !!! 
Una ración de croquetas de fabada, y dejamos al Usain Bolt recogiendo caracoles en la pista.

Vamos, que si Wernher Von Braun hubiera conocido la Fabada Litoral en los años 40 y hubiera metido en un cohete a Winston Churchill con el culo asomando por la base, habríamos llegado a la luna en menos de veinte minutos y sin necesidad de emplear fases de eyección ni combustión.

Con lo que picaruelos que somos los españoles, y que no hayamos aprovechado en las Olimpiadas las cualidades impulsoras de un plato tan nuestro.... ya tiene delito.
Para haberlo sabido yo también cuandode jovencito me federé en atletismo. Imagináos a Forrest Gump, pero en nervioso, como si se hubiera tomado 8 cafés. Pues así era yo.

Sí, sí......Yo corría que me las pelaba........Y viceversa.

Ésta circunstancia fué la que al final acabó con mi carrera como atleta. En fin, ya sabéis.....la pubertad, las hormonas..... coincidió también con el  año en que se le salió la teta a Sabrina en Nochevieja....en fin..... qué os voy a contar. 
Al final, el atletismo sucumbió ante el onanismo. 

Traté de hacerlo compatible; lo que se suele definir como "separar el grano de las pajas", pero utilizando ese jodío refrán era todavía peor..... Una cosa llevaba a la otra.

¿Hice algo para solucionarlo? .......No. Y para colmo, me aficioné a las croquetas.

ASÍN SE HACE

Como sabéis, en el mundo croquetil todo es practicamente válido. He visto a la gente hacer croquetas con ingredientes de lo más variopinto y valdemoro.
Y yo que soy un temerario de las mezclas bizarras,  me propuse esta vez recurrir a uno de los platos más typical spanish que existen: la fabada de lata Litoral. 

Esto lo llega a probar el Warhol y se orina en la lata de las sopas Campbell´s 

Comenzamos haciendo una bechamel ligera como se ha hecho toda la vida, es decir, fundiendo la mantequilla en una sarten antiadherente a fuego suave hasta que se derrita, añadiendo seguidamente la harina, una pizca de sal y por último leche caliente hasta que la masa vaya ligando.

El secreto de una  bechamel fina y cremosa es hacerla a fuego muy suave, sin prisas, removiendo bien con las varillas. Mira que yo no soy mucho de silicona (de hecho me dan bastante grima las tetas de plástico), pero en este caso recomiendo varillas de silicona para tal menester.

Después hay que esperar hasta que la leche se evapore para añadir más. Y luego más. Y luego otro poco más. 
Hay que repetir varias veces este proceso hasta que la mezcla se despegue de las paredes de la sartén sin dejar mancha. Es cuando sabremos que la bechamel está en su punto.

No es por fardar, pero gracias a esta técnica, a mi me sale una bechamel exquisita. Una prueba de lo buena que está, es que algunas amigas mías pasaron a llamarla bechamel Gibson cuando la probaron.

¿Y que pasa con la fabada?, os preguntaréis.
Bien, pues aquí viene la parte más chorra de la receta, ya que lo único que tenemos que hacer es introducir todo el contenido de la lata (con su morcilla y tó) en el vaso de la minipimer y triturarla hasta que se forme una crema similar en textura a la bechamel.

Hablando de minipimers, lo bien que nos hubiera venido una de estas en las Olimpiadas con tal de batir algo, verdad?. No han estado mal las medallas, pero con lo chunga que se está poniendo la cosa, más nos hubiera valido habernos traido todo el cobre que hubiésemos sido capaces de cargar.

Como os iba diciendo, cuando tengamos la fabada bien batida y sin tropezones, la mezclamos con la bechamel aún caliente y removemos bien hasta que la mezcla quede homogénea.
La ponemos a enfriar y...... a hacer croquetas. 

Para los más rezagados, el proceso para hacerlas es bien sencillo: se coge una porción de masa (siempre fría), y se les da la forma que a uno de la gana. En este caso, yo las he hecho redondas por salirme un poco de la norma, y porque es más fácil, que leches.
Se pasan por huevo batido, después por pan rallado y se frien en aceite de oliva muy caliente.

Se dejan escurrir, y se comen. Así de fácil y además, éxito asegurado amig@s. Con esta os colgáis unas cuantas medallas, fijo.


Cocinera en pruebas para esta receta:   JOSEFA BADA


 

miércoles, 27 de junio de 2012

MEJILLONES AL PAVOR


MEJILLONES AL PAVOR
(para 4 personas humanas)

INGREDIENTES:

- 1 Kilo y Medio de Mejillones (no sé como se pone abreviado)
1 Cebolleta
- 3 Dientes de Ajo
- 1 Cucharada Sopera de Concentrado de Tomate
- 1 Guindilla o Cayena
- Pimentón picante
- 1 Hoja de Laurel
- Azafrán
- 1 Cucharada de Harina
- 1 Vaso de Jerez
- Aceite de Oliva Virgen Super Extra
- Perejil Picado

Madre mía...otra vez nos ha cogido desprevenidos la ola de calor.
Si, si...esa ola de calor también conocida como "verano". Y encima el parte meteorológico lo presentaba un tipo llamado Roberto Brasero !!! En Febrero vale, pero ahora macho...¿cómo se te ocurre salir por la tele con ese nombre?
  Menos mal que estoy hecho de carbono y agua, si no estaría a un paso de la fisión nuclear con la consiguiente combustión espontánea. 
Un estornudo, y exploto como petardo de las Fallas.
He tenido que ponerme unas lentillas en los índices para poder teclear sin que se me quedaran los dedos pegaos, así que si véis unas letras más grandes que otras, no es mi culpa. 


Pero vamos a lo importante, que es la receta. Estos mejillones deben su nombre a que están tan buenos, que da hasta miedo. Sobre todo miedo a que se acaben.
Ésto es pavor auténtico y no las pelis de terror que hacen últimamente, que dan miedo, sí, pero de lo malas que son. 
Mira que les doy oportunidades, pero no hay manera. El otro día vimos una Mari Carmen y yo una que era tan pésima que daba la sensación de que la habían filmado en 1D !!!
Paranormal Activity 9 creo que se llamaba, aunque si la hubieran titulado Parasubnormal Inactivity les hubiera quedado más realista. Que sopor, que coñazo insufrible....y qué doblaje tan patético !!!
A ver si empiezan a darse cuenta de que las pelis se disfrutan más viéndolas en V.O. y que es mejor no doblarlas, entre otras cosas porque se puede partir el DVD.

Y vale ya de chistes malos, que se me enfrían los mejillones.

ASÍN SE HACE:


En primer lugar, limpiamos bien los mejillones, buscamos una olla bien hermosa y los ponemos a cocer con un culín de agua. Los ponemos a fuego vivo lo justo para que se abran. Hay que andar al loro en este paso, porque lo suyo es que los bichos se queden más bien crudos o poco hechos.
Cuando se enfríen un poco, desechamos una de las cáscaras para que no abulten tanto y y el guiso no parezca un desguace de coches.

Seguimos ahora con el sofrito, para lo cual vamos a cortar la cebolleta en juliana y picar los ajos en pequeños daditos.
Ponemos aceite de oliva a calentar, y vamos sofriendo a fuego medio, hasta que vaya tomando algo de color.

Añadimos la guindilla, el tomate concentrado, el azafrán y la hoja de laurel (que no sea sacado de internet, imprimido a escala y recortado luego por favor). Laurel, laurel. Y el azafrán lo mismo. Vale que estamos en crisis, pero eso de utilizar pelos de la nariz como sustituto del azafrán es de mal gusto. No por lo escatológico, sino porque da mal gusto, joé.


También agregamos el pimentón picante, que ya se me olvidaba.
Joer....más de uno pensará que me he vuelto loco publicando una receta de este calibre bajo el castigo de esta ardiente calima, aunque debéis saber que las recetas con alto contenido en picante son paradójicamente refrescantes. Por eso son tan frecuentes en  países cálidos como la India, Thailandia, etc.... Bueno, por eso y porque son unos flipaos de las guindillas. Yo los admiro.

Pues eso.... continuamos añadiendo una cucharada de harina al sofrito y tras remover un poco, le endiñamos el vaso de jerez.
Veréris que espesa rápidamente, así que para que no se queme, añadimos sin mucha demora los mejillones, echamos la sal que veáis conveniente y mezclamos bien todo.
Es también el momento de observar si la salsa ha quedado demasiado espesa. En ese caso, podemos echar mano del agua de cocción de los protagonistas para aligerarla un poco.



Dejamos que dé un pequeño hervor, y cuando veamos que los mejillones adquieran un color naranja vivo tipo Riskettos, tapamos la olla y los cocemos a fuego fuerte cinco minutos. Incluso menos tiempo puede que sea suficiente, ya que si no, se quedan muy gomosos y más que mejillones parecería que nos estamos comiendo la oreja de una Nancy.


Y poco más amigos..... Servimos con perejil espolvoreado por encima y a disfrutar sin miedo, aunque sean mejillones al pavor. Y si los dejáis de un día para otro, incluso para comerlos fríos, váis a flipar en colores.



Cocinera en pruebas para esta receta:  MARIOLA UREL

jueves, 31 de mayo de 2012

LOMO SAPIENS


LOMO SAPIENS
(para 2 personas humanas)

INGREDIENTES:

- 6 Medallones de Cinta de Lomo
- 6 Lonchas de Mozarella
- 6 Tortillas de Maíz
- 3 Huevos
- 1 Berenjena
-  Orégano
- Harina
- Semillas de Sésamo
- Salsa Brava (opcional)

Hoy le toca el turno a un plato de mi propia cosecha, de esos que tanto me gusta hacer basándome en "capas" o "estratos"como el O.N.I. o los Huevos Acorralados.

Fue precisamente en la investigación de esos estratos y durante el desenterramiento de fósiles (incluida la dentadura postiza de la duquesa de Alba, queascoporfavooor...), cuando tuvimos conocimiento de que los homínidos de la tierra primigénia ya dominaban el poder del fuego y no te quiero contar el de la cocina.

 Dicen que el fuego lo descubrió el homo erectus, pero no......
El homo erectus, lo que descubrió fué la viagra (de ahí su apelativo) y por ende, también se le atribuyó la invención de la cinta de lomo. 
Ya sabéis..... la inevitable comparación con el concepto físico de lo que la mayoría entendemos por este producto: algo cilíndrico, rosado, carnoso, contundente y de gran tamaño. 
Luego sobrevino la confusión por causa del calentón y la fogosidad permanente que sufrían estos bichos, pero claro..... eso es algo muy diferente al fuego propiamente dicho.
 
 Lo que muy pocos saben es que el auténtico descubridor del fuego fue su ancestro el homo sapiens, que como todos los primates, incluidos nosotros los humanos, gustan de darle mucho a la manivela (imaginaos cuál) y pasó lo que tenía que pasar:  frotamiento extremo, chispa que salta y hoguera que te crió.

Desde entonces, paleontólogos y filósofos andan a la greña por este asunto, así que lo mejor es intentar reconciliarlos y tratar de aunar posturas (incluida la del misionero) a través de esta receta.


ASÍN SE HACE:


Lo mejor de este plato es que da lo mismo por donde empecemos, aunque si os parece, comenzaremos por lo más engorroso que es rebozar y freir las berenjenas.
Para ello, cortamos las berenjenas en rodajas de un diámetro lo más aproximado a las lonchas de cinta de lomo, y las pasamos por harina y huevo, friéndolas hasta que se doren ligeramente.

Seguidamente vamos a hacer los huevos a la plancha. Como sabéis, los huevos constan de dos partes principales: la clara y la heidi.
Para la ocasión, vamos a utilizar solo la clara con el objeto de que al morder nuestra inusual "hamburguesa" no se desparrame todo y acabemos con los mofletes pringosos como si hubiéramos salido de un capítulo de The Walking Dead.


Es el turno de los filetes de cinta de lomo, que por supuesto, también haremos a la plancha.


Lo más difícil ya lo tenemos, pero..... ¿qué sería de una hamburguesa sin el pan?... ¿dónde se ha visto eso?.... Aquí na más, está claro.
Pero cuidadín.....eso no es del todo correcto, ya que a modo de pan, nos vamos a servir de las famosas tortillas mexicanas de maíz que se emplean para hacer los burritos.
No van a ir ubicadas en el lugar donde todos esperan, pero es precisamente lo que mola.

Solo hay que recortarlas con unas tijeras o si tenéis, con un molde circular. Lo importante es que todos los ingredientes tengan más o menos el mismo tamaño.


Y ahora, a montar se ha dicho. Capa sobre capa.
Ésto lo podéis hacer a vuestro antojo, aunque yo recomiendo que coronéis la torre con la mozarella y el orégano porque nuestro artilugio va a ir directito al horno.


No hace falta que el horno esté demasiado caliente (para eso ya está el homo erectus), porque lo interesante es que se haga lento. Lento, lento, leeeeeeento. Como el teletexto de Antena 3.
Una vez que el queso se haya fundido, ya lo podemos servir, rematando la faena con una llovizna de semillas de sésamo por encima, y si queréis, la salsa brava.


Lo de la salsa brava lo he puesto como ingrediente opcional, ya que existe la posiblidad de que algunos de mis lectores sufran en silencio lo que todos sabemos y tampoco es plan de que les ponga el culete como el de un mandril. Estaríamos echando por tierra millones de años de evolución.


Cocinero en pruebas para esta receta:  JAIME DAYONES