
CHAMPIÑONES AL AJILLO SUPERSÓNICOS
(para 2 personas humanas)
INGREDIENTES:
- 1/2 Kg. de Champiñones
- 2 Dientes de Ajo
- Perejil a Discreción
- Cayena en Polvo
- Aceite de Oliva Virgen Extra
- Sal Maldon
Presupuestos. Facturas. Papeleo. Burocracia. Llamadas. Altas. Bajas. Declaración de la Renta. Excel (me cawen su p...) Viajes. Compromisos. Proyectos...muchos proyectos.
En definitiva: carencia absoluta de tiempo libre.
Por un lado esta bien porque así no hago el perro más de la cuenta y al mismo tiempo me mantengo ágil y activo, pero por otro....joer, menudo coñazo.
Lo de coñazo lo digo sobre todo porque estoy volviendo a mis orígenes culinarios más abyectos, cuando era un jovencito emancipado prematuramente, es decir: mucha comida de sobre, mucho precocinado, fritangas y demás recursos de cocina rápida.
Por otro lado estan las diferentes Thermomixes, Superchefs y resto de cacharros ultramodernos, a los que solo les falta un cajón lleno de billetes para que parezcan una caja registradora. Yo no los entiendo (ni quiero), así que ultimamente he desempolvado mi vieja freidora, descubriendo que lo de la alta velocidad no es exclusivo de las líneas ADSL ni de la Fórmula 1.
¿Que no es sano? De acuerdo. Pero tampoco podemos ser tan tiquismiquis con el tema de las calorías porque tarde o temprano (más temprano que tarde) acabaremos cometiendo un descuido y la cagaremos cuando nos comamos un bollito o una hamburguesa en un fast-food.
Las dietas son pa un ratito, no os engañéis.
Bueno, a lo que iba (por cierto, estoy un poco hasta los huevos de la palabra "iba"). Que tonteando con la freidora, hace poco di con la receta de champiñónes al ajillo más rápida y deliciosa que os podáis imaginar.
Os cuento.
ASÍN SE HACE:
Seguidamente lavamos los champiñones bajo el chorro de agua fría y los aciguatamos hasta que queden más o menos como el Janfri Bogart, es decir, que solo se les vea el sombrero y parte de los pies.
Cuando los tengamos bien limpios, buscamos dos piezas que tengan forma y tamaño similares y los reservamos. Luego os cuento para que nos van a servir.
Los champiñones restantes los cortamos en trozos medianos del tamaño aproximado de una palomita de maíz, y les volvemos a dar otro lavadito con el fin de eliminar cualquier rastro de tierra que pudieran tener.
Os habéis fijado que en todo momento estoy hablando de los champiñones en plural, incluso en el título de la receta ¿verdad?
Esto no es casual y lo hago por una sencilla razón: resulta que el otro día pedí en un bar una de champiñón al ajillo y me trajeron eso: UN champiñón al ajillo.
"Haber pedido alitas, que vienen muchas", me dijo el camarero, descuadrándome y dejándome con la duda de si en el fondo era un tío super-inteligente o tenía menos luces que un triciclo.
El caso es que razón no le faltaba.
Seguimos. Una vez escurridos los champis, los metemos tal cual en la freidora, y mientras tanto picamos un par de dientes de ajo y unas cuantas hojas de perejil. Lo machacamos bien en el mortero y le agregamos un buen chorro de aceite de oliva virgen.
Transcurridos 4,4 minutos, retiramos los champiñones de la freidora y los volcamos en un plato.
Espolvoreamos un poco de cayena en polvo por encima y les añadimos unos cuantos cristales de sal Madon.
Para terminar y coronar la faena, vertemos el contenido del mortero EN CRUDO sobre todo el conjunto.
En algo menos de 7 minutos, nos hemos sacado de la manga una receta gloriosa, con un sabor que no esperáis, y no solo eso.
¿Os acordáis de los dos champiñones que habíamos guardado? Pues bien, si los unimos con super-glue por la base del pie y les atamos una cuerda de bramante, nos habremos fabricado un yo-yo cojonudo. Y supersónico.
A esto le llamo yo cocina con resursos.
Cocinera en pruebas para esta receta: EULALIA LIOLI





























































